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Blog/Tu ciclo

¿TDAH, ansiedad o perimenopausia? Cuando las tres hablan a la vez

Adriana, fundadora de Finnela

7 de octubre de 2026 · 9 min de lectura · revisado con cuidado

Te dijeron que era ansiedad. Quizá hace años, quizá la primera vez que fuiste a contar que no podías con todo. Tenía sentido: la cabeza no paraba, dormías mal, te costaba concentrarte y vivías con un nudo de fondo.

Luego, en algún momento, apareció otra palabra: TDAH. Y todo lo de antes se reordenó un poco.

Y ahora, pasados los cuarenta, llega una tercera. Te despiertas a las cuatro, se te olvida a qué habías entrado en la cocina, te notas más irritable que nunca, y alguien te dice que puede ser la perimenopausia.

Tres palabras para cosas que se parecen mucho. La pregunta es lógica: ¿cuál de las tres es?

Qué hay aquí y qué no

Aquí se cuenta lo que se ha medido sobre cómo se cruzan el TDAH, la ansiedad y los años de antes de la menopausia, y qué ayuda a separarlas. Con sus grietas.

Lo que no hay es un diagnóstico. Reconocerte en este texto no quiere decir que tengas ninguna de las tres. Eso no lo decide un artículo, y aquí no se va a decir qué tomar ni qué dejar de tomar.

La respuesta corta, primero

Muchas veces no es una de las tres. Pueden estar las tres a la vez, y se tapan entre ellas.

El TDAH y la ansiedad van juntos muy a menudo. En las mujeres, la ansiedad suele llegar antes a la consulta y el TDAH después. Y la perimenopausia trae, en algunas mujeres, más ansiedad y una niebla que se parece mucho a la del TDAH.

Lo que más ayuda a separarlas no es una prueba. Es mirar el tiempo: desde cuándo, si viene y se va, y con qué se mueve.

El TDAH y la ansiedad van juntos más de lo que parece

En Estados Unidos, una encuesta nacional publicada en 2006 en el American Journal of Psychiatry entrevistó a más de tres mil adultos de 18 a 44 años. Entre las personas con TDAH, casi la mitad tenía también algún trastorno de ansiedad: un 47 %.

Lo honesto: el estudio no separa esa cifra por sexo, es de hace veinte años y es una foto de un momento, no un seguimiento.

En Canadá, otra encuesta nacional, publicada en 2022 en el Journal of Affective Disorders con casi siete mil adultos de 20 a 39 años, encontró que con TDAH la ansiedad generalizada era unas cuatro veces más frecuente. Y dentro del grupo con TDAH, ser mujer se asociaba a tener más.

Lo honesto: el TDAH lo contaba cada persona («me lo han diagnosticado»), nadie lo confirmó. Y una foto de un momento no dice qué vino primero.

A muchas les dijeron «ansiedad» antes que «TDAH»

Esto es lo que más se repite en lo que se ha estudiado sobre mujeres.

En Gales, un estudio de 2024 publicado en el Journal of Child Psychology and Psychiatry revisó las historias clínicas de más de dieciséis mil personas con TDAH. Las chicas y las mujeres lo recibían más tarde. Y antes de ese diagnóstico, se les había diagnosticado más a menudo ansiedad, depresión u otro problema de salud mental, y se les habían recetado más tratamientos para el ánimo. Los autores lo llaman así: que lo otro tapaba el TDAH, o que al principio se diagnosticó mal.

Lo honesto: la población llega solo hasta los 30 años, y es un solo país. No dice nada de las que lo descubrieron a los cuarenta, que es justo lo que le pasa a mucha gente que lee esto.

En Noruega, con los registros de todo el país, un estudio de 2018 en Acta Psychiatrica Scandinavica comparó a más de cuarenta mil adultos con TDAH con el resto de la población. Lo que el TDAH añade de ansiedad y de depresión era mayor en ellas que en ellos.

Lo honesto: un registro solo ve a quien llegó al sistema sanitario. Las que nunca consultaron no aparecen.

Y los grupos de expertos dicen lo mismo con otras palabras. Un consenso internacional de 2020 sobre chicas y mujeres con TDAH, publicado en BMC Psychiatry, nombra entre las barreras para reconocerlo las otras etiquetas que llegan antes y las maneras de compensar que lo esconden. El consenso europeo de 2019, en European Psychiatry, añade que esas maneras de compensar pueden dejar de funcionar en las grandes transiciones de la vida.

Lo honesto: un consenso es la opinión de un grupo de expertos que revisa lo que hay, no un estudio nuevo. Y el propio consenso europeo reconoce que las mujeres están menos estudiadas.

Si eso de compensar sin darte cuenta te suena, está contado más despacio en el artículo sobre la máscara.

Y la perimenopausia, ¿trae ansiedad?

En algunas mujeres, sí. En todas, no.

El estudio más grande que la ha seguido en el tiempo es estadounidense: casi tres mil mujeres de entre 42 y 52 años, seguidas diez años, publicado en Menopause en 2013. Las que empezaron con poca ansiedad tenían más probabilidad de que subiera durante la transición y después que antes. Las que ya la tenían alta, la mantenían.

Lo honesto: la ansiedad se midió con cuatro preguntas, no con un diagnóstico. El aumento es moderado. Y el estudio no puede separar lo que es hormonal de lo que es la edad, el sueño o la vida de esos años.

Por eso conviene leerlo junto a una revisión de 2024 publicada en The Lancet, que repasó los estudios que siguen a las mismas mujeres en el tiempo. No encontró que la menopausia suba la ansiedad o el ánimo bajo en todas: el riesgo se concentra en algunas, sobre todo con sofocos fuertes o que rompen el sueño, con una transición larga, con momentos de mucho estrés o con episodios de antes. Y avisa de algo importante: achacarle a la menopausia un malestar que viene de otro sitio retrasa encontrar lo que de verdad pasa.

Lo honesto: los propios autores dicen que, sobre la ansiedad en concreto, los datos son escasos.

La niebla: tres caminos al mismo sitio

Aquí es donde más se confunden las tres.

En un estudio de 2012, también en Menopause, setenta y cinco mujeres en la perimenopausia contaron sus fallos de memoria y luego hicieron pruebas. Las quejas no eran imaginaciones: iban con peor memoria de trabajo y peor atención sostenida. Y también iban con ánimo bajo, ansiedad, molestias del cuerpo y mal sueño.

Atención y memoria de trabajo. Es exactamente lo que va justo en el TDAH.

Lo honesto: son pocas mujeres y una foto de un momento.

En Seattle, un estudio de 2011 en Climacteric siguió durante años a casi trescientas mujeres que apuntaban sus síntomas en un diario. La dificultad para concentrarse iba con la ansiedad, el ánimo bajo, despertarse de noche y el estrés. Las hormonas, en el análisis final, no explicaban nada por sí solas.

Lo honesto: lo apuntaba cada mujer, y es un grupo pequeño de una sola ciudad.

O sea: la niebla puede venir del TDAH, de la ansiedad, de dormir mal, de los sofocos o de todo junto. Y una sola no explica la otra. Lo de la niebla en esta etapa está contado con más detalle en el artículo sobre el TDAH y la perimenopausia.

¿Y las tres juntas?

No se ha encontrado ningún estudio que mida las tres a la vez. Hay dos que miran el TDAH y la perimenopausia, y no dicen lo mismo.

Uno es de Islandia, de 2025, en European Psychiatry: más de cinco mil mujeres de 35 a 55 años. Las que decían tener TDAH puntuaban bastante más alto en los síntomas de esta etapa, entre ellos la ansiedad, y la diferencia era mayor entre los 35 y los 39 años.

El otro es británico, de 2025, en el Journal of Attention Disorders: unas seiscientas cincuenta mujeres de 45 a 60 años. No encontró más quejas de la menopausia en las que tenían TDAH.

Lo honesto: los dos son una foto de un momento y los dos tienen grietas. En el islandés, el TDAH lo contaba cada mujer, y el cuestionario de la menopausia incluye la ansiedad y el ánimo, que es justo lo que aquí se quiere separar. El británico se hizo con mujeres que se apuntaron por su cuenta. Que no coincidan es, en sí mismo, la respuesta honesta: todavía no se sabe.

Lo que ayuda a separarlas

No hay una prueba que lo diga. Lo que usan los profesionales es la historia, contada en el tiempo. Una guía de buena práctica del Real Colegio de Psiquiatras de Escocia, de 2023, lo resume en unas cuantas preguntas que también puedes hacerte tú:

  • ¿Desde cuándo? El TDAH viene de la infancia y está casi siempre, con días mejores y peores. La ansiedad suele tener un comienzo más claro y temporadas en las que no está.
  • ¿Con qué se mueve? La ansiedad tiende a tener desencadenantes y cosas que se evitan. El TDAH se mueve más con lo aburrido, lo largo y lo que no tiene fecha.
  • ¿De qué va el pensamiento que no para? En la ansiedad, suele dar vueltas a un miedo: que salga mal, que te juzguen. En el TDAH, salta de una cosa a otra.
  • ¿Hay cuerpo? El corazón acelerado, el nudo, la tensión, apuntan más a la ansiedad.
  • ¿Y ahora qué ha cambiado? Si lo nuevo llega con cambios en la regla, sofocos o despertares, puede que la perimenopausia esté sumando encima.

La guía añade algo útil: cuando hay una ansiedad clara, se suele atender primero y luego se vuelve a mirar el TDAH.

Lo honesto: es una guía de un colegio profesional, hecha por consenso, no un estudio. Y estas preguntas orientan, no diagnostican: muchas personas tienen un poco de todo.

Qué se puede llevar a la consulta

La conversación es con tu médica de cabecera, tu ginecóloga, o quien te lleve el TDAH o el ánimo si hay alguien. Todo lo que tenga que ver con tratamientos, hormonas o medicación se habla ahí, con ellas, y en ningún otro sitio.

Lo que sí ayuda es llevar las tres juntas, para que no se mire cada una por separado:

  • Cómo era tu cabeza de pequeña y de adolescente, y si alguien te lo puede contar.
  • Si has tenido temporadas de ansiedad o de ánimo bajo, y cuándo.
  • Qué ha cambiado ahora y desde cuándo.
  • Cómo va tu regla, si sigue viniendo, y si hay sofocos.
  • Cómo duermes.
  • Qué ha pasado en tu vida estos últimos años.

Una guía oficial británica sobre la menopausia, la del NICE, dice que a partir de los 45 la perimenopausia se reconoce por los síntomas y los cambios en la regla, sin análisis. Lo que cuentas es la prueba principal.

Si quieres apuntarlo antes de ir, en el artículo sobre mirar el mes está contado por qué se apunta cada día y no de memoria. Y si lo que te planteas es pedir una evaluación de TDAH, aquí está por dónde se empieza.

Lo honesto: ningún estudio ha comprobado que llevar esto escrito cambie lo que pasa en la consulta. Es una forma de no olvidarte de lo importante cuando estás delante, nada más.

Y ya está

El TDAH y la ansiedad van juntos muy a menudo, y en las mujeres la ansiedad suele llegar antes a la consulta. La perimenopausia puede sumar ansiedad y niebla en algunas mujeres, no en todas. Y nadie ha medido todavía las tres juntas.

Que se parezcan no quiere decir que sean lo mismo, ni que tengas que elegir una. Puedes tener las tres, y cada una merece que la miren.

Esto es acompañamiento educativo, complemento del cuidado médico y nunca sustituto de terapia ni de tratamiento. Aquí no se diagnostica a nadie.

Y si al leer esto has reconocido algo de las tres, el Mapa te lo ordena un poco. Es gratis, son 11 preguntas, y no te va a decir lo que tienes: te devuelve tu propio lío puesto en orden.

Y una cosa aparte, al margen de todo lo anterior. Si te encuentras pensando que no quieres estar aquí, eso no espera a ninguna cita: eso se cuenta hoy, a una profesional o a un servicio de crisis o emergencias de tu país. Y si sientes que algo se te está yendo de las manos con la bebida, con la comida o con lo que sea, eso también se habla con una profesional. No es que aquí no quepa tu malestar: es que ahí podrán ayudarte mejor que aquí. Sin rodeos y sin vergüenza.

De dónde sale esto

Si esto te suena, tu Mapa te lo ordena.

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