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Blog/Entender el TDAH

TDAH en mujeres: por qué a tantas se nos pasó por alto

El equipo de Finnela

9 min de lectura

Una amiga te manda un vídeo. Sale una mujer de tu edad contando que se pasó treinta años creyendo que era vaga. Lo ves entero. Lo ves otra vez. Y luego cierras el móvil boca abajo, como si te hubieran pillado en algo.

Y lo primero que haces es quitártelo de encima: ya estamos, ahora resulta que tengo un TDAH de internet.

Lo primero, para que sepas qué estás leyendo

Esto no viene a decirte si lo tienes. Eso no lo decide un texto. Viene a contar cómo se ha estado mirando, que es otra cosa.

Lo que sigue describe lo que la investigación encontró en muchas niñas y en muchas mujeres, no a nadie en concreto. Reconocerte en un artículo no significa que tengas TDAH.

Lo médico es de tu médica. Aquí se explica un mecanismo y no se reparte nada.

El reparto entre chicos y chicas cambia según a qué edad se mire

En 2024, el equipo de Martin revisó los registros sanitarios de todo Gales: más de 16.000 personas diagnosticadas de TDAH en veinte años. Entre quienes recibieron el diagnóstico antes de los 12 años había casi cinco chicos por cada chica. Entre quienes lo recibieron ya de adultos, menos de dos por una.

Eso, por sí solo, no dice cuántas lo tienen. Dice a qué edad se detecta. Un reparto que se mueve tanto según la edad del diagnóstico habla del momento en que se mira.

Lo honesto: son datos administrativos de un solo país y de la sanidad pública, de 2000 a 2019. Recogen a quien llegó a una consulta, no a quien cumple criterios. Y no demuestran ninguna causa.

La diferencia sale en el cuestionario y se desvanece en la entrevista

Este es el hallazgo que a mí me parece el corazón del asunto.

Un metaanálisis de 2024 en Psychological Medicine juntó 52 estudios y más de 18.000 personas con TDAH. Separó dos cosas que casi nadie separa: los cuestionarios de puntuación, esos que rellena un padre, una profesora o una misma, y la entrevista clínica cara a cara.

En los cuestionarios aparece una diferencia: las niñas puntúan más bajo en hiperactividad e impulsividad, y las mujeres adultas en inatención. En la inatención de la infancia, la diferencia ni siquiera llega a ser sólida. Y en la entrevista clínica no queda ninguna, ni en niñas ni en adultas.

Los autores lo llaman discrepancia entre métodos. Dicho llano: buena parte de "ellas lo tienen más flojito" puede ser una propiedad del aparato de medir, no de ellas.

Lo honesto: es lo mejor que hay, no una verdad cerrada: los estudios que promedia se parecen muy poco entre sí y hay sesgo de publicación detectado en varios análisis. Lo único que se sostiene es que no sabemos cuánto de la diferencia es de las personas y cuánto del instrumento.

Y quien rellena el cuestionario tampoco es neutro

Hinshaw y su equipo publicaron en 2022 una revisión sobre TDAH en niñas y mujeres. Recogen una lista de fuerzas que lo dejan fuera del radar, y dos no están en la niña: padres y profesores registran menos conductas de TDAH en niñas que en niños aunque lo observado sea equivalente, y los mismos síntomas se leen como indicio de diagnóstico en un chico y no en una chica.

Lo honesto: es una revisión narrativa, la síntesis de unos autores leyendo la literatura. Y no todo apunta igual: un estudio pequeño de 2024 puso casos escritos delante de un grupo de profesores y no vio que el sexo del alumno cambiara la derivación percibida. Opiniones sobre casos de papel, así que tampoco desmiente nada. Los datos van casi todos en la misma dirección. Casi.

A la consulta del especialista no llega el despiste: llega el ruido

Otra de esas fuerzas explica el embudo. A una valoración no se llega por estar en las nubes: se llega por molestar. Lo que la dispara es el ruido en clase, la silla que se cae, la bronca en el patio. Y cuando los problemas de conducta son menos, o llegan más tarde, lo demás deja de verse.

Una niña que mira por la ventana no interrumpe a nadie. Sale del curso con un "es buenísima, pero está en las nubes" y ahí se acaba el trámite.

Esa frase, o una muy parecida, está escrita a mano al final de miles de boletines. Puede que te suene.

Mientras tanto se atendía lo que dolía por fuera

En esos mismos registros galeses, las chicas llegaban al diagnóstico de TDAH con más diagnósticos previos de ansiedad y de depresión que los chicos. Los autores lo llaman ensombrecimiento: un diagnóstico tapa a otro, y el retraso puede venir en parte de ahí.

Lo honesto: son los mismos registros de antes, con las mismas limitaciones.

Una revisión de 2023 sobre mujeres adultas, que apenas encontró trabajos que reunir, describe lo mismo.

Eso no quiere decir que aquellos diagnósticos estuvieran mal puestos. La ansiedad y el ánimo bajo son reales por su cuenta y se tratan por su cuenta. Si a alguien le ronda la duda con lo suyo, eso se habla con quien la está atendiendo, y no se decide leyendo.

Lo que se atendió fue lo que dolía por fuera.

Y hay una parte de esos años que no entra en ningún informe. El cuaderno de la asignatura empezado tres veces. Las clases particulares que pagaron tus padres sin saber muy bien para qué. La copa de las nueve para bajar las revoluciones del día. Eso lo cuentan muchas cuando se les pregunta, y no sale en ninguna historia clínica.

Lo de compensar: muchas lo cuentan, y el concepto está sin cerrar

Hinshaw lo describe así: muchas niñas, sobre todo las de perfil inatento, compensan con esfuerzo intensivo y con apoyos, y al hacerlo tapan las dificultades y hacen menos probable que alguien las mire.

En internet a eso se le llama máscara. Y aquí viene la grieta, que es de las buenas.

Un editorial de 2026 en la revista de los psiquiatras británicos sostiene que el camuflaje en TDAH no está validado como concepto y no debería llevarse a la consulta todavía: las funciones que harían falta para sostener una máscara durante años son justo las que van justas en el TDAH, y nadie ha descartado que lo que se mide sea ansiedad social o perfeccionismo.

Lo honesto: es un editorial, la opinión argumentada de un experto, no evidencia nueva. Que muchas mujeres cuenten que llevan la vida entera esforzándose el doble para parecer normales es un hecho. Que eso sea un mecanismo demostrado y medible, todavía no.

La historia bonita tampoco es tan limpia

Circula una versión sencilla: ellos lo tienen movido, ellas calladito y por dentro. Es más floja de lo que parece.

Un metaanálisis clásico de 2012 encontró que entre las personas con TDAH el perfil inatento era algo más frecuente en ellas. Real, y modesto: no son dos cuadros distintos.

Y en adultas, un trabajo reciente encuentra justo lo contrario. En una muestra grande de pacientes holandeses, ellas marcaron de adultas más síntomas de inatención y también más de inquietud e hiperactividad, y ellos marcaron más de la infancia. Efectos pequeños, estudio exploratorio, pero apunta a lo mismo: la cosa está en cuándo se pregunta y cómo.

Si has leído que en las mujeres esto es siempre despiste silencioso y te ha chirriado, no lo estás leyendo mal. Es que el relato va por delante de los datos.

Lo que casi nadie escribe: el alivio viene con duelo

Cuando se pregunta a mujeres diagnosticadas ya de adultas, aparece siempre lo mismo. Un trabajo pequeño de 2025 recoge los años sintiéndose desestimadas por profesionales y por los suyos, la crítica de dentro a todas horas, la vergüenza.

Y luego la parte doble: la sensación de que por fin encaja, y a la vez el duelo por la vida que podría haber sido. Los años de detrás, y lo que costó cada cosa que sí salió adelante.

Lo honesto: es un grupo muy pequeño de mujeres reclutadas por internet, con mucho más nivel de estudios que la media, contando su vida hacia atrás. Vale como testimonio, no como estadística sobre las mujeres con TDAH.

Cuándo llega el diagnóstico se ha estudiado, y no da igual

En esos mismos registros, un trabajo de 2026 mira qué pasó después según cuándo llegó el diagnóstico. A las que lo recibieron en la adolescencia o de jóvenes les fue peor en varias cosas que a las diagnosticadas de niñas, y también que a las que nunca tuvieron diagnóstico. Con cuidado: son grupos distintos de partida, ahí no hay nadie que llegue a los cuarenta, y una asociación no es una causa.

Y si algo de esto te está pesando de verdad, el ánimo, el sueño, el cansancio que no se va, eso merece una consulta y no un artículo. Tu médica de cabecera es un buen primer sitio, y no hace falta llegar con la palabra TDAH puesta en la boca: basta con contar cómo estás y desde cuándo.

Si esto te suena, ponlo en orden antes de decidir nada

Esto describe a muchas mujeres. Si te describe a ti, eso no lo decide un artículo ni un test.

El Mapa es gratis y son unos minutos. No te va a decir lo que tienes: te devuelve tu propio lío puesto en orden, que es lo que hace falta para contarlo bien delante de una profesional.

Sin prisa. Cuando puedas.

Esto es acompañamiento educativo, complemento del cuidado médico y nunca sustituto de terapia ni de tratamiento. Aquí no se diagnostica a nadie.

Y una cosa aparte, al margen de todo lo anterior. Si te encuentras pensando que no quieres estar aquí, eso no espera a ninguna cita: eso se cuenta hoy, a una profesional o a un servicio de crisis o emergencias de tu país. Y si sientes que algo se te está yendo de las manos con la bebida, con la comida o con lo que sea, eso también se habla con una profesional. No es que aquí no quepa tu malestar: es que ahí podrán ayudarte mejor que aquí. Sin rodeos y sin vergüenza.

De dónde sale esto

  • Martin y colegas, 2024, Journal of Child Psychology and Psychiatry. Diferencias por sexo en el diagnóstico y la atención al TDAH en los registros sanitarios de Gales.
  • Young y colegas, 2024, Psychological Medicine. Metaanálisis de la gravedad de los síntomas centrales en mujeres y hombres.
  • Hinshaw, Nguyen, O'Grady y Rosenthal, 2022, Journal of Child Psychology and Psychiatry. Revisión anual sobre TDAH en niñas y mujeres.
  • Adamou, 2026, The British Journal of Psychiatry. Editorial sobre el camuflaje en TDAH y su validación pendiente.
  • Willcutt, 2012, Neurotherapeutics. Metaanálisis de prevalencia del TDAH.
  • Platania y colegas, 2025, Frontiers in Global Women's Health. Diferencias por género al marcar síntomas y deterioro en pacientes adultos.
  • Misrok y Cooper, 2024, Contemporary School Psychology. Sexo del alumno y derivaciones iniciadas por el profesorado.
  • Attoe y Climie, 2023, Journal of Attention Disorders. Revisión sistemática sobre TDAH en mujeres adultas.
  • Holden y Kobayashi-Wood, 2025, Scientific Reports. Experiencias de mujeres con TDAH sin diagnosticar y el papel del diagnóstico.
  • Martin y colegas, 2026, The British Journal of Psychiatry. Antecedentes y resultados del diagnóstico tardío de TDAH en mujeres.

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