Blog/Entender el TDAH
Pedir una evaluación de TDAH a los cuarenta: por dónde se empieza y qué esperar
Adriana, fundadora de Finnela
2 de octubre de 2026 · 8 min de lectura · revisado con cuidado

La aplicación del centro de salud te pide el motivo de la consulta. Un recuadro blanco, con un límite de caracteres abajo a la derecha.
Escribes «cansancio». Lo borras. Escribes «revisión». Eso tampoco es.
Al final pones «consulta», sin más, y das a enviar antes de arrepentirte. La frase de verdad ya la dirás allí. O no.
Lo que vas a encontrar aquí, y lo que no
Este texto no te va a decir si tienes TDAH. Tampoco lleva preguntas para que te puntúes: de eso, y de por qué una lista no resuelve la duda, ya hay otro artículo en este blog.
Esto va del camino. Qué puerta se toca primero en la sanidad pública española, quién hace la evaluación, por qué nadie puede darte una fecha, qué conviene juntar mientras esperas y qué papeles son tuyos al final.
Una advertencia antes de empezar: la sanidad la gestiona cada comunidad autónoma, así que los nombres de los sitios y el orden exacto cambian según dónde vivas. Lo que sigue es el esqueleto común. Los detalles te los da tu centro de salud.
La primera puerta está en tu centro de salud
En la sanidad pública, el camino empieza en atención primaria. La norma que fija lo que ofrece la sanidad pública en toda España le encarga a tu centro de salud la detección de trastornos mentales y, si hace falta, la derivación a los servicios de salud mental. El diagnóstico y el seguimiento clínico se hacen en ese segundo nivel, el especializado.
Dicho llano: tu médica de cabecera no suele ser quien diagnostica. Es quien puede abrirte la puerta.
Y es una puerta por la que muchas llegan solas. Un consenso de expertos británicos sobre niñas y mujeres con TDAH, publicado en 2020, recoge que las mujeres adultas a menudo se dan cuenta por su cuenta de lo que les pasa y piden ellas la consulta en atención primaria.
Lo honesto: ese consenso es una puesta en común de especialistas del Reino Unido, no un estudio con datos de pacientes, y no habla de la sanidad española. La parte del circuito sale de la norma española; la de que muchas llegan solas, de ellos.
Qué puede pasar en esa primera consulta
Puede que salgas con la derivación pedida. Puede que no.
Una revisión publicada este mismo otoño en la revista de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria resume por qué en España a tantas personas adultas no se les reconoce: es frecuente que vaya acompañado de otros problemas de salud mental, falta formación específica entre los profesionales sanitarios y pesa el estigma. No lo dice nadie de fuera: sale en la revista que leen los propios médicos de familia.
Así que es posible que la primera respuesta sea mirar antes otra cosa. El sueño, el tiroides, el ánimo. Eso no es que no te crean: hay causas que dan una cara parecida y alguien tiene que descartarlas. Cuáles son y por qué ya está contado aquí.
Y también es posible que te digan que todo el mundo es un poco despistado. Que salgas con la sensación de haberlo dicho en voz alta para nada, y que en el ascensor te dé más vergüenza que antes de entrar.
Si eso pasa, no tiene por qué ser el final. La ley que ordena el Sistema Nacional de Salud reconoce el derecho a una segunda opinión facultativa y pide facilitar la libre elección de médico, en los términos que fije cada comunidad. Cómo se pide en la tuya te lo dicen en tu centro de salud o en la web de tu servicio de salud.
Lo honesto: la revisión de los médicos de familia es reciente y aquí se ha leído su resumen, no el texto completo. Y tener un derecho reconocido no quiere decir que ejercerlo sea fácil ni rápido.
Quién evalúa, cuando llega la derivación
La derivación va a salud mental. Según la comunidad se llama centro de salud mental, unidad de salud mental o de otra forma, pero la idea es la misma: un equipo de atención especializada.
En esos equipos trabajan, sobre todo, psiquiatras y psicólogas clínicas. La Estrategia de Salud Mental del Ministerio de Sanidad los nombra así, junto a enfermeras y trabajadoras sociales, y reconoce que no todos los equipos están completos.
La diferencia práctica entre las dos figuras: la psiquiatra es médica, así que además de evaluar puede valorar si hay algo médico detrás y hablar de tratamiento farmacológico. La psicóloga clínica evalúa y trata desde la psicología, sin recetar. Quién te toque depende de cómo se organice tu área.
De cómo es una evaluación completa por dentro, con sus comprobaciones, ya hay un artículo entero. Tenerlo leído ayuda a saber si lo que te proponen se le parece.
Cuánto tarda, y por qué nadie puede darte una cifra
Esta es la pregunta que más se busca y la que peor respuesta tiene.
El Ministerio de Sanidad publica cada seis meses las listas de espera de la sanidad pública por especialidad. Psiquiatría y salud mental no están entre las especialidades que mide. Así que no existe una cifra oficial nacional de cuánto se tarda en llegar a una evaluación así, y cualquier número que leas por ahí es de un sitio y un momento concretos.
Lo que sí está escrito, en la propia Estrategia de Salud Mental del Ministerio, es que los servicios están saturados y hay retrasos en la asistencia. Lo reconoce la misma administración que los gestiona.
Lo que eso significa en la práctica: cuenta con que va a haber espera, pregunta en tu centro de salud cómo va en tu zona, y no leas el tiempo que pase como una señal de que lo tuyo no importa.
Mientras esperas, lo que conviene juntar
Lo básico, tu infancia contada en escenas y lo que te cuesta hoy con ejemplos concretos, está en el artículo de la duda. Aquí van cuatro cosas más que salen del consenso británico sobre mujeres y que casi nadie dice.
Los papeles viejos, si quedan. Al evaluar a una adulta, ese consenso dice que puede ayudar repasar informes del colegio, de estudios posteriores o de trabajos. Los boletines con comentarios escritos a mano valen. La frase que se repetía curso tras curso, también: de esa frase hay otro artículo aquí.
Quien te acompañe a contar tu infancia puede ver con otras gafas. El mismo consenso avisa de que un familiar que informa sobre ti puede tener rasgos parecidos, y eso le cambia la vara de lo que es normal. Si tu madre dice que tú eras como todas, puede que fuera como ella. Por eso piden ejemplos concretos y no opiniones.
Lo que haces para que no se note. Las listas, las alarmas, quedarte hasta tarde para entregar a tiempo, repasar tres veces un correo. El consenso pide a quien evalúa que mire esas estrategias, porque pueden tapar las dificultades de debajo. Llevarlas dichas ayuda. De lo que cuesta sostener eso a diario hay otro artículo.
Si cambia a lo largo del mes, o cambió en momentos concretos. El consenso recoge que estas dificultades pueden empeorar con los cambios hormonales del ciclo menstrual, del embarazo y de la menopausia. Si notas semanas peores que otras, o un antes y un después con un embarazo o pasados los cuarenta, eso es información para la consulta.
Y una más que es tuya por ley: si ya has pasado por consultas de ánimo, ansiedad o sueño, puedes pedir copia de tu historia clínica. La ley de autonomía del paciente reconoce ese derecho, y cada centro regula cómo se pide.
Si te planteas ir por privado
Muchas lo hacen por la espera. Es una decisión legítima y es tuya. Tres cosas que se pueden comprobar antes de pagar.
Que sea una profesional sanitaria colegiada. Los colegios profesionales están obligados por ley a tener un registro público de colegiados, gratuito y en su web, con el número de colegiación, los títulos oficiales y si puede ejercer. Se mira en dos minutos.
Que te expliquen qué incluye la evaluación. Si la propuesta es un cuestionario y una puntuación, compárala con lo que dicen las guías, que está contado en este artículo.
Que te den el resultado por escrito, y que preguntes antes cómo encaja ese informe con tu centro de salud si luego quieres seguir por la pública. Cómo se recibe un informe privado no es igual en todas partes.
Lo honesto: no hay una tarifa de referencia que se pueda dar, y aquí no se recomienda ningún centro.
El papel que te llevas es tuyo
Lo que salga de la evaluación queda en tu historia clínica, y tienes derecho a acceder a ella y a obtener copia, tanto en la pública como en la privada. También tienes derecho a que te faciliten certificados de tu estado de salud.
Pide que te expliquen el informe con palabras normales. Y si algo no lo entiendes al salir, se puede volver a preguntar.
Lo que puede salir, y lo que cambia saberlo
Una evaluación no tiene una sola respuesta posible, y conviene saberlo antes de entrar.
Puede salir que sí. Entonces se abre una conversación sobre qué hacer, y esa conversación es de consulta: con quien te trata, no con un artículo. Lo médico es de tu médica.
Puede salir que no. Un no tampoco borra lo que te cuesta. Quiere decir que hay que buscar la explicación por otro sitio, y eso también es avanzar.
Puede salir otra cosa, o esto y otra cosa a la vez. Que vayan dos juntas es corriente, y a veces se trata primero lo que más pesa.
Lo que no cambia en ninguno de los tres casos es lo que ya sabías de ti antes de entrar: lo que te ha costado, y todo lo que has sacado adelante aun así. De por qué a tantas les llegó la pregunta tan tarde, y de lo que se siente cuando por fin tiene nombre, hay otro artículo aquí.
Si esto te suena, ponlo en orden antes de decidir nada
Esto describe a muchas mujeres. Si te describe a ti, eso no lo decide un artículo ni un test.
El Mapa es gratis y son unos minutos. No te va a decir lo que tienes: te devuelve tu propio lío puesto en orden, que es lo que hace falta para contarlo bien delante de una profesional.
Sin prisa. Cuando puedas.
Esto es acompañamiento educativo, complemento del cuidado médico y nunca sustituto de terapia ni de tratamiento. Aquí no se diagnostica a nadie.
Y una cosa aparte, al margen de todo lo anterior. Si te encuentras pensando que no quieres estar aquí, eso no espera a ninguna cita: eso se cuenta hoy, a una profesional o a un servicio de crisis o emergencias de tu país. Y si sientes que algo se te está yendo de las manos con la bebida, con la comida o con lo que sea, eso también se habla con una profesional. No es que aquí no quepa tu malestar: es que ahí podrán ayudarte mejor que aquí. Sin rodeos y sin vergüenza.
De dónde sale esto
- Real Decreto 1030/2006, de 15 de septiembre, cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud. Boletín Oficial del Estado, texto consolidado. Anexo II, apartado 8.3 (atención primaria: detección y derivación a salud mental) y anexo III, apartado 7 (atención especializada: diagnóstico y seguimiento clínico de los trastornos mentales). boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-16212
- Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud. Artículos 4.a y 28.1 (segunda opinión y libre elección, en los términos que se establezcan reglamentariamente). boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2003-10715
- Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente. Artículos 18 (acceso a la historia clínica y copia) y 22 (certificados). boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2002-22188
- Ley 2/1974, de 13 de febrero, sobre Colegios Profesionales. Artículo 10.2.a (registro público de colegiados). boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1974-289
- Ministerio de Sanidad, 2022. Estrategia de Salud Mental del Sistema Nacional de Salud, periodo 2022-2026. Análisis de debilidades: saturación de los servicios, retrasos en la asistencia y equipos sin completar. sanidad.gob.es (PDF)
- Ministerio de Sanidad, 2026. Listas de espera del Sistema Nacional de Salud. Indicadores resumen, diciembre de 2025 (versión rectificada). Especialidades de consultas externas que se miden. sanidad.gob.es
- Neves Muniz, 2026, Semergen. Revisión sobre el infradiagnóstico del TDAH adulto en España, las barreras asistenciales y el papel de la atención primaria. doi.org/10.1016/j.semerg.2026.102797
- Young y colegas, 2020, BMC Psychiatry. Consenso de expertos del Reino Unido sobre la identificación y el tratamiento del TDAH en niñas y mujeres a lo largo de la vida. doi.org/10.1186/s12888-020-02707-9
Si esto te suena, tu Mapa te lo ordena.


