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Blog/Tu ciclo

«¿Es el síndrome premenstrual o soy yo?» Ni una cosa ni la otra

El equipo de Finnela

8 min de lectura

Te lo pregunta desde la puerta de la cocina, con las llaves todavía en la mano: que si estás bien.

Y contestas lo de siempre, sin pensarlo, casi con alivio: que te va a venir la regla.

Se queda tranquilo. Se va a dejar las llaves. Y tú te quedas fregando algo que ya estaba limpio, con la frase repitiéndose sola.

Porque la has dicho para cerrar la conversación. Y porque no sabes si es verdad.

Lo primero, y va en serio

Aquí no hay lista de síntomas, no hay criterios y no hay nada que puntuar. Es a propósito: eso es material de consulta y no de blog.

Lo que hay es la forma de la pregunta, que está mal montada, y lo que se sabe de las tres respuestas posibles. Esto describe cómo se ordenan las piezas, no a quien lee. Reconocerte aquí no significa que tengas nada.

La pregunta ofrece dos cajas, y hacen falta tres

Tal y como se hace, la pregunta obliga a elegir entre dos cosas.

Caja uno: son las hormonas. Y entonces no cuenta, no es real y ya se pasará.

Caja dos: soy yo. Y entonces es carácter, y sí cuenta, y no se pasa.

Las dos cajas dicen lo mismo por debajo: que si es del cuerpo no es tuyo, y que si es tuyo es culpa. Por eso la pregunta no se contesta nunca. No está pensada para contestarse.

Y falta una tercera forma, que es la que describe mejor lo que muchas mujeres cuentan.

La tercera forma: algo que ya está, que unos días sube de volumen

Esto tiene nombre en la clínica y se llama exacerbación premenstrual. Dicho llano: no es que aparezca algo nuevo esos días, es que algo que ya estaba se pone más alto.

Fíjate en lo que cambia con eso. Si algo sube de volumen, estaba ahí antes. Y si estaba ahí antes, no es un invento de esos días. Y si sube, tampoco es igual todo el mes.

Las dos mitades de la pregunta eran ciertas. Lo que fallaba era la o.

Y esa forma está medida, aunque no aquí

Existe una revisión que fue a buscar exactamente esto. La firman Nolan y Hughes, en 2022, en Archives of Women's Mental Health: recogieron los trabajos en los que se había ido preguntando a diario, durante semanas, a mujeres con un diagnóstico ya puesto, para ver a cuáles se les ponía peor la cosa en los días cercanos a la menstruación. Juntaron treinta y cinco. En varios cuadros la señal era nítida.

Ninguno de esos treinta y cinco era de TDAH. No es que se probara y saliera que no: es que con ese listón, el de tener el diagnóstico hecho y un seguimiento diario, no había ningún trabajo de TDAH capaz de entrar.

Lo honesto: de ahí no sale ninguna conclusión sobre el TDAH, en ningún sentido. Que falte un estudio no demuestra nada. Lo que enseña es dónde estamos, y estamos al principio del todo.

Así que la forma existe y está descrita en otros sitios. Que sea la que explica lo tuyo es una posibilidad razonable, no un resultado.

La cuarta forma, la que empieza y acaba con esos días

Hay otra cosa distinta: un malestar que aparece en esos días concretos y se va cuando llega la regla, y que en algunas mujeres es tan intenso que les cambia la vida esas semanas.

Cuando llega a ese punto, tiene un nombre clínico propio y se valora en consulta, con criterios y con un registro delante. Aquí no se describen esos criterios ni se va a intentar que encajes en ellos, porque eso es exactamente lo que no debe hacer un texto.

Lo que sí conviene saber es que existe, que se puede evaluar y que no es lo mismo que la forma anterior. Si lo que vives esos días te está tumbando de verdad, esa conversación es con tu médica de cabecera, con tu ginecóloga o con salud mental. Y pedirla no es exagerar.

Por qué esto no se separa en casa

Porque las tres formas se parecen mucho desde dentro y en el momento.

Lo único que las separa es el dibujo a lo largo de dos meses: qué había en las semanas de en medio, cuánto duró, cuándo se fue. Y eso no lo tiene la memoria, porque la memoria de hace tres semanas devuelve el recuerdo ya colocado a favor de lo que una creía.

Por eso todos los trabajos serios preguntan el mismo día, nunca después. Y por eso la respuesta a la pregunta del título no la da un artículo: la da un registro leído por alguien que sepa leerlo.

Cómo se lleva un registro que no se abandone tiene su propio artículo en este blog.

Y el mes no le hace lo mismo a todas

Conviene decirlo, porque el relato contrario también hace daño.

El trabajo más grande que existe sobre si el mes cambia cómo funciona la cabeza lo firman Jang, Zhang y Elfenbein, en 2025, en PLOS One. Sumaron más de cien estudios y a cerca de cuatro mil mujeres. Buscaban un patrón de atención, de memoria y de organización repartido por el mes, y no apareció ninguno que se sostuviera.

Con eso, el tópico de la mujer a la que unos días al mes se le va la cabeza se queda sin respaldo en cuanto se mira de lejos.

Lo honesto: eso es población general, y no dice nada sobre lo que pasa cuando ya hay algo debajo. Justamente esa es la casilla vacía.

Lo que se lleva de ahí es útil igual: si a ti se te nota mucho, eso no es la norma femenina. Es tu patrón, y merece mirarse como tuyo y no como un tópico.

Por qué la pregunta vuelve todos los meses

Porque cada vez que pasa, se contesta con lo que hay en la mano en ese momento, que es el recuerdo.

Y el recuerdo hace una cosa muy suya: se queda con lo más reciente y con lo más fuerte. Si el último episodio cayó lejos de la regla, sale que eres tú. Si cayó cerca, sale que era la regla. Y las dos veces la respuesta parece evidente.

Por eso la pregunta no avanza en años. No es que no la pienses bastante: es que cada mes se resuelve desde cero, con una muestra de un caso.

Lo que rompe ese bucle no es pensarla mejor. Es tener delante dos meses seguidos escritos el mismo día que pasaron.

Qué se lleva a la consulta

Y por si sirve, porque esta es una conversación que muchas mujeres cuentan haber tenido mal.

En una consulta no hace falta una etiqueta ni una teoría. Lo que se puede trabajar es esto: qué ocurre, cuánto dura, cada cuánto vuelve, y cómo estaban las semanas de en medio.

Ayuda contar consecuencias en vez de adjetivos. Un día de trabajo perdido, una discusión concreta, un plan que se cayó. Eso se puede mirar. "Estoy fatal esos días" se puede archivar.

Y si te contestan con una frase que cierra el tema, se puede pedir otra cita, o pedir que se mire el registro. Preguntar dos veces no es ser pesada.

La frase que te ahorra la conversación y te la quita

"Será la regla" hace dos cosas a la vez y por eso duele tanto.

Cuando la dice otro, cierra el tema. Te contesta antes de escucharte y de paso decide que lo que has dicho no había que tomarlo en serio.

Cuando la dices tú, hace lo mismo contigo. Ahorra la conversación entera, incluida la que ibas a tener contigo misma. Y a veces es verdad, y aun así la ahorra.

Lo incómodo no es que la frase sea falsa. Es que sirve igual de bien para explicar que para no mirar.

Lo que no se cuenta de esos días

Escribir un mensaje larguísimo, mandarlo, y releerlo dos días después sin reconocer del todo a quien lo escribió.

Contar los días hacia atrás para ver si cuadra, y notar alivio si cuadra, y que el alivio incomode.

Y la que pesa de verdad: haber roto algo esos días que la explicación no arregla. Una amistad enfriada, una frase que sigue en pie, una decisión tomada en dos horas. Saber de dónde salió no lo devuelve a su sitio.

Eso no lleva moraleja detrás. Una explicación no es un recibo, y tampoco es una condena.

Las dos cosas, y cuál es cuál

Que hay malestares que suben de volumen alrededor de la regla está medido en varios cuadros, y con método serio.

Que el TDAH sea uno de ellos es lo que nadie ha comprobado todavía con ese método.

Que a cualquier mujer se le vaya la cabeza esos días no aguanta el análisis grande.

Y la pregunta del título no tiene respuesta con esa forma. Con la otra forma, la de las tres cajas, ya se puede empezar a mirar.

Esto es acompañamiento educativo, complemento del cuidado médico y nunca sustituto de terapia ni de tratamiento. Aquí no se diagnostica a nadie.

Y si al leer esto has pensado que llevas años haciéndote esa pregunta sola, el Mapa no la contesta, pero la deja mejor formulada. Es gratis, son unos minutos, y te devuelve tu propio lío puesto en orden.

Y una cosa aparte, al margen de todo lo anterior. Si te encuentras pensando que no quieres estar aquí, eso no espera a ninguna cita: eso se cuenta hoy, a una profesional o a un servicio de crisis o emergencias de tu país. Y si sientes que algo se te está yendo de las manos con la bebida, con la comida o con lo que sea, eso también se habla con una profesional. No es que aquí no quepa tu malestar: es que ahí podrán ayudarte mejor que aquí. Sin rodeos y sin vergüenza.

De dónde sale esto

  • Nolan y Hughes (2022). Archives of Women's Mental Health.
  • Jang, Zhang y Elfenbein (2025). PLOS One.
  • Roberts, Eisenlohr-Moul y Martel (2018). Psychoneuroendocrinology.

Si esto te suena, tu Mapa te lo ordena.

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