Saltar al contenido

Blog/Tu ciclo

Llevar un registro del ciclo con TDAH (sin otra app que vas a dejar)

El equipo de Finnela

7 min de lectura

La instalas otra vez. Le das a aceptar sin leer, como siempre, y cuando abre resulta que se acuerda de ti.

Dentro hay once días apuntados de hace catorce meses. Once seguidos, con sus emoticonos elegidos con cuidado, y después nada. Un vacío de un año y pico hasta hoy.

Te quedas mirando el once. No te acuerdas del día que lo dejaste, ni de por qué. No hubo decisión: simplemente hubo un día en que no, y otro, y ya.

Antes de nada: aquí no se apunta para curarse

Lo que viene cuenta cómo funciona una cosa, no cómo eres tú. Reconocerte aquí no significa que tengas TDAH.

Y conviene dejarlo dicho ya, porque es justo lo que se vende mal por ahí: apuntar no mejora nada por sí mismo. Ningún ensayo ha demostrado tal cosa. Sirve para enterarse, y ahí se acaba lo que promete.

Qué apuntar exactamente ya está contado en este blog. Este artículo va de lo otro, que es lo que nadie explica: por qué se abandona y qué forma tendría que tener un registro para sobrevivirte una mala racha.

Por qué se pide a diario, y no de memoria

Los trabajos que han seguido a mujeres día a día hacen todos lo mismo: preguntan el mismo día, y por lo menos durante un ciclo entero.

No es manía de método. Es que lo que se recuerda de hace tres semanas ya no llega crudo: llega ordenado por la explicación que una traía puesta. Si crees que la semana mala es la de antes, la memoria te la va a servir así.

Roberts, Eisenlohr-Moul y Martel lo hicieron de la forma cara en 2018: saliva por la mañana y síntomas apuntados por la noche, cinco semanas seguidas.

Lo honesto: aquello fue una muestra diminuta y los síntomas los puntuaban ellas mismas. Vale para saber cómo se mira, no para saber qué le pasa a nadie.

O sea que el registro diario no es una exigencia moral. Es la única forma que hay de que el dato no venga ya interpretado.

Lo que abandona un registro no es la voluntad

Y aquí está el asunto entero.

Apuntar no paga nada el día que lo haces. No pasa nada bueno al terminar de escribir la línea. Lo bueno, si llega, llega dentro de dos meses, cuando haya suficiente para mirar.

Para estos cerebros, ese trato es de los peores que hay. Lo que reunió el equipo de Marx en 2021, sobre elegir entre poco ahora y más luego, describe precisamente esa desventaja: lo lejano compite mal.

Y la teoría de Tripp y Wickens, de 2008, añade la otra mitad: ponerse a algo tampoco viene con premio incorporado. Ni al empezar hay recompensa ni al terminar la línea, y el resultado tarda dos meses. Así no hay de dónde agarrarse.

Lo honesto: lo uno se midió con una pantalla delante y lo otro sigue siendo una propuesta sin confirmar. Ni en un caso ni en otro había nadie llevando un cuaderno.

Lo que sí se lleva de ahí: que un registro se caiga no es un dato sobre tu carácter. Es un trato mal diseñado.

Y la racha lo empeora, aunque parezca lo contrario

Las aplicaciones te enseñan un número que sube. Siete días. Once días. Y funciona un rato, porque por fin hay algo que paga hoy.

El problema aparece el día que se rompe. Ya no está el número, y en su lugar hay un cero con una lección dentro.

A partir de ahí abrir la app cuesta el doble, porque abrirla es reconocer el fallo. Así que no se abre. Y a los tres días la cosa ya no es un hueco: es un expediente.

Un registro que castiga cuando se falla se convierte en un examen. Y un examen se aprueba o se suspende, así que se acaba evitando.

Qué forma tendría que tener para aguantar

Nada de esto está ensayado. Ninguna de estas cuatro cosas tiene un estudio detrás que diga que hace que un registro dure más en mujeres con TDAH. Son maneras de quitarle al registro lo que lo hace insostenible, contadas como lo que son.

Que sea corto de verdad

Práctica común.

Tan corto que se pueda hacer con una mano y sin sentarse. Una línea, no una ficha.

Lo honesto: nadie ha comparado un registro corto con uno largo en esta población. Lo único que se sabe es que los estudios que consiguen datos diarios preguntan poco.

Que vaya enganchado a algo que ya haces

Práctica común.

No a una hora, que hay que recordar, sino a un gesto que ya ocurre igual: después de lavarte los dientes, al enchufar el móvil. Lo que quita del medio no es el esfuerzo de escribir: es el de acordarse.

Lo honesto: es diseño de entorno, no un tratamiento, y no se ha probado aquí.

Que se vea

Práctica común.

Lo que se guarda en su sitio desaparece. Un cuaderno abierto en la mesilla se ve; una app dentro de una carpeta de la tercera pantalla, no.

Lo honesto: la idea de dejar a la vista lo que importa se usa muchísimo y no tiene ensayos en esto.

Que no lleve racha

Práctica común.

Que se pueda saltar tres días y volver sin que nada te lo diga. Un registro con huecos sigue sirviendo. Uno abandonado, no.

Lo honesto: un registro con muchos huecos vale menos para mirar patrones, y eso hay que decirlo. La cuenta que sale mejor es esta: mejor un mes con huecos que cero meses perfectos.

Y no hace falta app

Que quede dicho, porque la palabra "registro" trae una pantalla pegada. Sirve el calendario de papel de la cocina con dos letras al día. Sirve una nota del móvil. Sirve una libreta.

Lo que hay que poder hacer es esto: ver dos meses seguidos de un vistazo y llevárselos a alguien.

Y hay un motivo para desconfiar un poco de las aplicaciones, aunque sean cómodas. Muchas están hechas para predecir, no para observar: te enseñan lo que va a pasar según un ciclo medio, con colores y con nombres de fase ya puestos.

Eso, para lo que estamos haciendo aquí, estorba. Si la pantalla ya te ha dicho en qué fase estás y qué toca sentir, lo que apuntes después va a venir con esa idea dentro. Estarías midiendo con la respuesta encima de la mesa.

Un cuaderno tonto no predice nada. Por eso funciona mejor para esto.

Y una cosa más, que es la que se salta todo el mundo

Un registro es información, y la información no es una nota.

Que salgan seis días marcados no es una boletín de este mes. Que salgan cero tampoco significa que te lo estuvieras inventando: significa que este mes salió así.

Suena obvio y no lo es en absoluto, porque en cuanto hay algo apuntado la cabeza lo usa para lo de siempre, que es medirse.

Si al mirar el cuaderno lo que aparece es la voz que te riñe, el cuaderno se cierra. Y con él se va la única forma que había de mirar esto con datos y no con recuerdos.

Lo que pasa con los registros y no se cuenta

Rellenar hacia atrás cinco días de golpe, inventando un poco, para que la semana no quede fea.

Apuntar un día bien y borrarlo, porque no encajaba con lo que ya habías decidido que te pasaba.

Y la que da más rabia: dejar de apuntar justo cuando la cosa se pone peor, que es exactamente cuando el registro serviría de algo.

Para qué sirve entonces

Para tener algo que poner encima de una mesa que no sea tu memoria.

Distinguir lo que está ahí siempre de lo que se dispara unos días concretos no es tarea de una sola persona en su cocina. Hacen falta las dos cosas: los datos y una profesional que sepa leerlos. Tu médica de cabecera, tu ginecóloga o salud mental. Se va con el cuaderno si lo hay, y también sin él.

Y no se concluye nada, ni siquiera para una misma, antes de tener dos meses enteros delante.

Y si se cae otra vez, se vuelve a empezar sin ceremonia. Un registro no es un compromiso: es una herramienta que se coge cuando hace falta.

Esto es acompañamiento educativo, complemento del cuidado médico y nunca sustituto de terapia ni de tratamiento. Aquí no se diagnostica a nadie.

Y si lo que te falta no es el registro sino saber qué mirar, por ahí empieza el Mapa. Es gratis, son unos minutos, y no te va a decir lo que tienes: te devuelve tu propio lío puesto en orden.

Y una cosa aparte, al margen de todo lo anterior. Si te encuentras pensando que no quieres estar aquí, eso no espera a ninguna cita: eso se cuenta hoy, a una profesional o a un servicio de crisis o emergencias de tu país. Y si sientes que algo se te está yendo de las manos con la bebida, con la comida o con lo que sea, eso también se habla con una profesional. No es que aquí no quepa tu malestar: es que ahí podrán ayudarte mejor que aquí. Sin rodeos y sin vergüenza.

De dónde sale esto

  • Roberts, Eisenlohr-Moul y Martel (2018). Psychoneuroendocrinology.
  • Marx y cols. (2021). Journal of Attention Disorders.
  • Tripp y Wickens (2008). Journal of Child Psychology and Psychiatry. Es una teoría, no un hallazgo.

Si esto te suena, tu Mapa te lo ordena.

Empezar mi MapaGratis · 5 minutos · sin presión
finnela.

Para mujeres con TDAH y el vaivén de sus hormonas.

Solo cuando tengamos algo de verdad que contarte.

Puedes darte de baja cuando quieras.